Los gobernadores del PJ no quieren saber nada de la unidad con CFK

Política 13 de septiembre de 2017 Por
Están concentrados en la pulseada por fondos con el Gobierno. Creen que la reorganización partidaria será discutida después de octubre. Y rechazan quedar atrapados en el juego de la ex presidente
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"Olvidate, esa no es ahora nuestra prioridad". Con esa frase, seca, el experimentado operador de un gobernador peronista resume el lugar que ocupa la reorganización partidaria en el temario de los jefes provinciales. "Después de octubre, vemos", agrega otra fuente del mismo circuito y señala que ese es el espíritu de la mayoría de los gobernadores del PJ. Más rechazo produce la idea de unidad que en estas horas empuja el kirchnerismo. Observan los movimientos y planteos de Cristina Fernández de Kirchner como un asunto de la provincia de Buenos Aires y creen que el peronismo empezará a conversar seriamente la cuestión una vez pasadas las elecciones. No es que no los inquiete la suerte del PJ –punto ineludible en sus abundantes conversaciones- pero coinciden en que el principal renglón de sus preocupaciones está ocupado por otra cuestión: los fondos para las provincias.

Fuentes vinculadas a cuatro gobernadores peronistas –tres de ellos triunfadores en las urnas de agosto- coinciden en que la mayor energía, y las perspectivas de acuerdos internos para negociar con el Gobierno y plantarse mejor en el Congreso, está puesta en cuatro rubros, todos vinculados a la plata. En primer lugar, se trata del reclamo de María Eugenia Vidal, con aval del Presidente, para recuperar el flujo del Fondo de Reparación Histórica del Conurbano. Y el punteo es completado por el proyecto de Presupuesto nacional –con la mirada puesta centralmente en la obra pública-, la meneada pero aún imprecisa reforma tributaria y la muy postergada reforma del régimen de coparticipación federal.

El intento de amortiguar la ofensiva de Vidal por el fondo del conurbano, en paralelo con el reclamo de agotar ese tema por la vía política, exhibió además la decisión de mostrarse como real eje de poder peronista también en el plano institucional. Los jefes provinciales del PJ ampliaron la movida en lugar de cerrarla como una pieza del juego interno. Lograron convocar a colegas de fuerzas provinciales (Río Negro y Neuquén) y a algunos representantes del oficialismo (Jujuy y Mendoza). Fue una señal al gobierno de Macri y también, en primer término por las urgencias, a la Corte Suprema.

Antes que en cualquier tipo de unidad, los jefes provinciales piensan en afirmar sus posiciones, después de octubre, en las dos cámaras del Congreso, sobre todo en el Senado, su plaza fuerte. "Estamos jugando con Pichetto", dice una fuente cercana a un gobernador que ganó con comodidad en su provincia, en alusión al jefe de bloque del PJ, que debe lidiar a menudo con el núcleo duro y minoritario del kirchnerismo.

Fuente Infobae

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