Caso Maldonado: los enigmas detrás de la mochila y el teléfono

Sociedad 11 de octubre Por
Por qué la familia demoró tanto en aportar los objetos. Cuáles son las otras pertenencias que tienen del joven. El allanamiento a la "casa" de Santiago
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El Lunes por la tarde, el hermano mayor de Santiago Maldonado, Sergio, reveló a través de un comunicado que la semana pasada había declarado como testigo en la causa por la desaparición de Santiago. Y especificó que él tenía en su poder una mochila y un celular que su hermano había usado antes de desaparecer. En su versión, antes de ser secuestrado por la Gendarmería durante la represión en el Lof de Cushamen, en Leleque, Chubut. Así lo denuncian él, su familia, integrantes de esa comunidad aborigen, y organismos de Derechos Humanos. Esta es, también, la principal hipótesis de la Justicia en el caso.

La investigación judicial de la desaparición de Maldonado, hoy a cargo del juez David Lleral, recibirá el material que hasta ahora la Justicia no había podido obtener: un celular que perteneció a Santiago y una de sus mochilas.

Estas apariciones de objetos generaron nuevos enigmas en el caso que en el expediente de la investigación de la fiscal Silvina Ávila lleva por carátula ‘desaparición forzosa de persona’.

El magistrado Lleral se ocupa de la causa impulsada por varios Habeas corpus que reclaman que se encuentre a Maldonado lo antes posible.

La familia desconoce el paradero del artesano. Siendo así, llamó la atención que Sergio Maldonado informara recién ayer que tenía en su poder estos objetos, junto a otros no identificados, que fueron de su hermano, y que podrían aportar nuevas pistas e informaciones para intentar encontrar a Santiago.

Siempre teniendo en cuenta la buena fe de la familia Maldonado, igual la aparición de estos objetos genera interrogantes. ¿Por qué fue recién hace pocos días que la Justicia se enteró de que existían esos elementos?

¿Por qué no fueron aportados antes al expediente?

Fue en la instancia de declaración bajo juramento, es decir, hablando como testigo ante el juez, Sergio le prometió a Lleral que le haría entrega de la mochila y del teléfono celular de su hermano.

En un comunicado difundido ayer, Sergio Maldonado aclaró que ni esta mochila ni este celular habían sido llevados al Lof de Cushamen por Santiago, por lo que no estaban en su poder cuando –siempre según su propia versión de los hechos- el joven artesano y tatuador fue secuestrado y desaparecido por la Gendarmería.

Ni Sergio u otro familiar de Santiago fueron citados a declarar como testigos por el anterior juez.

En la primera oportunidad en que se le preguntó sobre este tema, en su declaración testimonial ante Lleral de la semana pasada, Sergio refirió esa circunstancia y el Juez le requirió que en el transcurso de esta semana esos objetos personales de Santiago sean llevados al juzgado para su análisis. Este compromiso se concretará en los próximas días.

Sin dudar en absoluto de la buena fe de Sergio Maldonado, algunas preguntas que brotan espontáneas habrán de responderse próximamente. ¿Cómo guardó él un celular que usaba su hermano Santiago? La mochila, ¿no podría haber sido muy útil para la búsqueda de Santiago, no solo en el Lof de Cushamen, sino hasta en las propias instalaciones de Gendarmería, allanadas y revisadas por canes expertos en identificar y rastrear olores?

Según surge del relato de Sergio Maldonado, que en casa de Santiago estuviera estuvieran una mochila y su equipo de tatuador –que el hermano mayor se llevó sin más consigo–, podría hacer presumir que, tras visitar el Lof de Cushamen, el joven Santiago, de 28 años, tenía intenciones de regresar a su casa en El Bolsón.

Lo que no explicó Sergio en su comunicado, o lo hizo en forma menos clara, es cómo obtuvo el celular que, siempre según él, su hermano usaba para comunicarse con la familia. El escrito también habla de “otras pertenencias”, en general, sin especificar, que Sergio se habría llevado de la casa de su hermano. Pertenencias que no detalló cuáles eran.

¿Quién se lo dio a Sergio, el celular de Santiago Maldonado? ¿Estaba en la casa que él logró requisar antes que la policía?

Son preguntas urgentes sobre un caso complejo que involucra a un desaparecido. Donde cada pista, cada detalle, cada palabra en una declaración, puede ser crucial.

Sergio Maldonado aceptó así en el comunicado que “días después” de la “desaparición de Santiago” concurrió a “su casa” y se llevó cosas “personales de Santiago entre las que se encontraba una mochila de tatuador con elementos para tatuar y otras pertenencias”.

Entonces, se llevó algo más.¿Qué?

Según Sergio Maldonado, el material sobre su hermano que guardó hasta ahora no tiene peso para la causa porque ya fue peritado.También explicó que no le entregó esas pistas a Otranto porque nunca lo citó como testigo.

En varias fojas del expediente las empresas telefónicas responden a decenas de pedidos de la Justicia de Chubut sobre varios números de teléfono que se sabía, y en otros sobre los que se especulaba, que usaba Maldonado. Así se realizó un entrecruzamiento de llamados de los teléfonos del joven desaparecido.

Los especialistas en comunicaciones e informática, sin embargo, podrían conocer mucho más sobre cómo fue usada esa línea si realizan una pericia más profunda sobre el aparato.

En una entrevista con el periodista Diego Rojas, publicada en Infobae, Sergio aseguró que ya le entregó tanto la mochila como el celular al nuevo juez del caso, aunque en el comunicado, sin embargo, anuncia que lo hará recién en algunos días, sin especificar cuántos ni cuándo.

Más allá de las peleas de la familia Maldonado con el juez Otranto, los materiales que asegura poseer Sergio podrían haber sido útiles para la investigación de la desaparición de su hermano.

Mochila y teléfono -entre otros elementos- podrían también haberle sido entregados a quien investiga la “desaparición forzosa” de Maldonado, la fiscal Silvina Ávila.

Pero la familia Maldonado habrá tenido sus razones y miedos, en medio de tremenda alteración público y privada, para retener esas pertenencias del joven desaparecido hace setenta días.

La Justicia podría haber ahorrado varios días de investigación, por citar un ejemplo, si conocía dónde vivía Santiago Maldonado antes de ir al Lof de Cushamen, según se analiza de acuerdo a varias pruebas.

Según consta en el expediente, el 2 de agosto de este año, Sergio Maldonado interpuso un pedido de habeas corpus pidiendo que se encuentre a su hermano que había sido capturado por Gendarmería: esa tesis, hasta ese día, era sostenida por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, y por el Defensor Oficial de Chubut, Fernando Machado.

El 3 de agosto, el juez Otranto redactó un escrito avalando los pedidos de medidas urgentes que le solicitaba Machado, fijó una audiencia con este último y la APDH, y en un párrafo escribió lo siguiente: “Por último, solicítese que se arbitren los medios pertinentes para dar con su grupo familiar con el objeto de requerir su colaboración para que informen su último domicilio, actividad que desarrollaba y líneas telefónicas que utiliza”.

También en una de las fojas de ese expediente, fechada el 3 de agosto, Otranto deja constancia de que recibió un llamado de otro de los hermanos de Santiago Maldonado, Germán, “para interiorizarse acerca de las diligencias que se estaban realizando”.

Otranto explicó que le enumeró esas acciones, y que le preguntó "algunos otros datos de Santiago para contar con más antecedentes para mejorar su búsqueda”.

Según el juez, “me dijo que Santiago vivía en la casa familiar de la localidad de 25 de Mayo….”, y que “hacía un año había emprendido un viaje por el país como mochilero. Hacía tres meses que estaba instalado en El Bolsón, Río Negro, no pudiéndome precisar su domicilio”.

Otranto explica también que en esa primera charla con Germán Maldonado logró conseguir el celular que el joven utilizaba, según su hermano, para llamar a su familia: el número no se difundirá completo pero empieza con 0235 y termina con un 2.

Escribió el Juez: “Cortada la comunicación desde el teléfono de mi oficina marqué el 0235…. Atendiéndome el contestador”.

A Otranto le costó varios días de trabajo dar con el lugar donde vivía Santiago, a pesar de que Sergio lo sabía o lo supo antes.En la información que reveló ayer, el hermano mayor del joven desaparecido dijo que entró a su casa de El Bolsón “pocos días después de su desaparición”.

Sergio tenía mala relación con Otranto. Pero la fiscal Ávila tampoco sabía dónde buscar pistas de Santiago, más allá de tomarles declaraciones a los testigos que lo vieron en el Lof de Cushamen.

Incluso la familia Maldonado le aportó al juez un cuello polar que habría usado Santiago con el objetivo de que los perros expertos en olfatear rastros de los dueños de esas prendas encontraran una pista en Cushamen. Después se supo que ese polar no servía porque había sido usado por otros miembros de la comunidad aborigen.

¿Ya tenía Sergio Maldonado por entonces en su poder la mochila que sacó de la casa de su hermano Santiago?Es un enigma.

El juez Otranto logró encontrar la casa donde vivía el joven tatuador el 10 de agosto, después de tomarle declaración a José Miguel Jara, que afirmó que notó en los medios que “la persona buscada presenta gran similitud con un vecino quien se domicilia próximo a su vivienda, la cual posee en sus paredes un mural con la inscripción “Biblioteca del río’”. Era cierto.

El 12 de agosto, un grupo especial de la Policía Federal entró al lugar con una orden de allanamiento.

Clarín accedió a ese documento. Allí se dice que varios policías entraron al lugar usando “fuerza mínima” para abrirlo. Un sitio en el que advertían “a simple vista desorden y suciedad en el medio”.Junto con los policías, habían entrado perros especialistas en “búsqueda y salvamento”.

Frente a un miembro de la APDH, con ayuda de los canes, la policía se llevó del lugar donde se creyó que dormía Maldonado, un ático, “un mechón de cabello”, una “mochila de color negro sin inscripciones, dos mechones de cabellos los cuales se encontraban entre los forros de un colchón de dos plazas”.

Había también folletos en los que Maldonado “vendía” sus virtudes de tatuador, y en los que figuraba un teléfono de contacto. Había también un análisis de sangre a nombre del joven.Había, también, un teléfono marca Alcatel One Touch “el cual presenta la pantalla dañada”.

Había además otro teléfono “Alcatel color negro con vivos grises con batería, sin tarjeta de sim, con número de Imei, y una bolsa plástica con varios mechones de pelo conformando las denominadas rastas”.

Todo se filmó, dice el acta del allanamiento que consta en el expediente.

Días antes, en ese mismo lugar, había estado el hermano mayor de Maldonado, Sergio.¿Por qué no lo contó antes?

Para él, el foco de la investigación debía estar colocado en la Gendarmería.

Clarín- Nicolás Wiñazki

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