Crónica de una muerte anunciada: La CGT fracturada, violencia callejera y Kirchnerismo en decadencia

Sociedad 23 de agosto Por
El presidente Macri cree que el escenario de la Plaza de Mayo lo beneficia. En la Casa Rosada destacaron los ausentes y el uso político de la marcha
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El Gobierno obtuvo la foto más buscada después de las PASO y antes de las elecciones de octubre: la imagen de una CGT totalmente fracturada en el acto de la Plaza de Mayo, una marcha impregnada de violentos enfrentamientos que retrotraen a una etapa del país que nadie quiere volver a vivir y un palco con sindicalistas rodeados de una dirigencia de alto componente kirchnerista.

En el análisis posterior al acto de la central gremial, la Casa Rosada resaltó los "notables ausentes" que hubo en el palco liderado por Juan Carlos Schmid y también remarcó la presencia de dirigentes ajenos a la estructura sindical tradicional en detrimento de sectores políticos de movimientos sociales o agrupaciones alienadas al kichnerismo. No sólo esto: contrastó los números de sectores económicos que eventualmente recuperaron el empleo y dejó en claro que no avalarán un regreso a la Argentina de la confrontación como la que mostraron los líderes de la central obrera.

Así lo planteó abiertamente el presidente Mauricio Macri, quien en una actividad pública en la Casa Rosada con jóvenes que encontraron sus primeros trabajos dijo taxativamente sobre el acto de la CGT: "Es una pérdida de tiempo, eso no lleva a ningún lugar". También recordó que "la Argentina de la confrontación ya la vivimos y no llevó a nada".

Macri no quiso hablar mucho más del tema. Fue el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, quien volcó el pensamiento del Gobierno sobre la movilización a la Plaza de Mayo y la convocatoria de la CGT a una Confederal para definir una fecha de paro nacional. "Fue innecesaria. Hay una forma de manifestarse que se vio enmarcada en un reclamo político y electoral. Allí es cuando perdió sentido porque buscan un rédito electoral". Además, el ministro de Trabajo remarcó que "muchos de los dirigentes que estaban en la Plaza hoy no hicieron nada cuando el país estaba sumergido en la pobreza con el gobierno anterior y decían que estábamos mejor que en Alemania".

Para el ministro de Trabajo la posibilidad de que la CGT convoque a un paro nacional "no resolverá los problemas" porque "el sistema de prebendas no va más".

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Según se pudo saber, tanto el presidente Macri como su ministro de Trabajo evaluaron los alcances de la movilización de la CGT y le restaron importancia de cara al futuro inmediato. Se le añade un factor a este análisis. Las imágenes de una lucha de facciones en la Plaza de Mayo entre Camioneros y grupos de piqueteros sólo alienta el desprestigio de la alicaída imagen que tiene hoy en la sociedad la central obrera fracturada. La grieta de la CGT en este caso resultaría funcional al gobierno.

"Quedó en claro que se trató de un acto político y no gremial", sintetizó Triaca, quien siguió por la TV el acto en la Plaza de Mayo en un almuerzo rodeado de los gremialistas de las 62 Organizaciones Peronistas que lidera Ramón Ayala. Allí había referentes de 78 gremios y fue un gesto claro del Ejecutivo para una CGT que está completamente fraccionada y cuya fotografía del divorcio se vio claramente en el palco de espaldas a la Casa Rosada.

Fuente Infobae

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